Seamos conscientes o no, siempre estamos escuchando el entorno que nos rodea. Los sonidos que recibimos nos influyen a nivel fisiológico y psicológico, y afectan a nuestra capacidad para actuar, interactuar y prosperar. Por esta razón, los diseñadores deberían tener en cuenta también las características acústicas de los espacios para que sean lo más habitable posible.
- Un buen acondicionamiento acústico puede facilitar una mayor claridad del habla y, por lo tanto, unas interacciones de mayor calidad.
- Mejora la privacidad en las conversaciones en espacios compartidos.
- En espacios laborales, aumenta los niveles de rendimiento y productividad y mantiene o incluso mejora la salud y el bienestar de los trabajadores.
- Mediante una mejor escucha se mejora la concentración y la productividad.
- También se refuerza la función específica del espacio.
- En espacios educativos una acústica adecuada mejora la concentración y la participación de los estudiantes ya que la exposición al ruido excesivo tiene un efecto perjudicial sobre el desarrollo cognitivo del alumnado. Esto incluye reducción a la hora de memorizar y de motivación o capacidad de lectura, así como efectos negativos en los docentes.
- Otro de los beneficios es la creación de un ambiente sonoro agradable que mejora el estado de ánimo y el bienestar de las personas.