¿Cómo se consigue el confort acústico?

El control del sonido en espacios interiores no se trata solo de controlar la fuente o fuentes del sonido. Se trata de controlar cómo se comporta el sonido una vez que sale de la fuente y se pone en movimiento interactuando con todo el recinto y los objetos que se encuentren en él.

 

Para conseguir el confort acústico en un recinto, tendremos que utilizar las herramientas que nos proporciona la acústica. Estas herramientas son básicamente tres: la absorción, la reflexión y la difusión.

 

  • La absorción acústica se produce cuando una onda sonora al chocar contra un elemento pierde gran parte de su energía inicial. Esto, va a provocar, que el sonido pierda energía en cada golpe y, por lo tanto, deje de oírse antes.
  • La reflexión acústica, sin embargo, se produce cuando una onda sonora al chocar contra un elemento apenas pierde energía y rebota como un rayo de luz en un espejo. En un recinto con elementos reflectantes, el sonido permanecerá durante mayor tiempo antes de que deje de oírse.
  • La difusión acústica ocurre cuando una onda sonora se dispersa en varias direcciones al chocar contra un elemento. Un exceso de difusión puede provocar que no se distinga bien de donde viene el sonido, la falta de difusión provoca interferencias no deseadas en los recintos.

 

Con estas tres herramientas se puede lograr una acústica adecuada siempre adaptada al uso o usos que se le vayan a dar al recinto objeto del estudio.

Los elementos fonoabsorbentes se utilizan en recintos con exceso de reverberación, los elementos reflectores son muy utilizados en auditorios de orquestas sinfónicas para dirigir la energía acústica generada por los instrumentos hacia los espectadores y los elementos difusores se suelen utilizar para dar una mayor riqueza en la escucha de música en alta fidelidad.

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